Esta semana tenemos que comentar las once duras reglas que dijo Bill Gates sobre la vida real en una conferencia:
La primera regla dice que la vida no es justa, y estoy de acuerdo con ella, pues en la vida no hay nada que sea fácil, todo lo que queremos conseguir implica un esfuerzo por nuestra parte, y quizá aún así, se nos presenten casos en los que pensemos que tras habernos esforzado tanto no nos merecemos ese poco reconocimiento. Pero así es la vida, debemos acostumbrarnos a este tipo de cosas si queremos seguir adelante.
Con la regla número dos, que dice que al mundo no le importa nuestra autoestima, estoy de acuerdo por una parte, pero en desacuerdo por otra. Está claro que al mundo no le importa nuestra autoestima y que lo único que tenemos que hacer es algo productivo, pero creo que de todos modos, el mundo no tiene por qué esperar algo de nosotros...
La tercera regla es bastante obvia y pienso que la mayoría de las personas deberían de tener en cuenta lo que Bill Gates nos dice: No vas a ganas $ 5000 mensuales recién salido de la universidad y no vas a ser vicepresidente hasta que lo hayas conseguido con tus logros. Cuando salgas de la universidad, tienes que estar dispuesto a cualquier trabajo, y a ir ganándote tu sueldo poco a poco, porque en un momento dado puede aparecer una persona con más estudios que pueda arrebatarte tu puesto de trabajo; por lo tanto, hay que luchar por lo que se quiere, y no pensar que se puede vivir del cuento como dice esta regla.
Cuando eres pequeño, tu profesor te dice lo que está bien y lo que está mal, intentando que corrijas tus fallos, y tú tienes el deber de hacerlo, a medida que vas creciendo, los profesores tienen en cuenta que ya tú eres un poco mayor y necesitas más nivel y disciplina, cosa que a veces no vemos bien por lo estricto que sea el profesor, pero que más tarde vamos a echar de menos, ya que cuando tengas un trabajo, a tu jefe le darán igual tus fallos, ya sean grandes o pequeños, puesto que a la mínima cosa con la que no esté de acuerdo te va a despedir y no le vas a importar porque podrá meter a otra persona que ocupe tu lugar.
Con la regla número 5 estoy totalmente de acuerdo. Igual que unas personas se ganan su vida trabajando como físicos, profesores, médicos o abogados, otras se la pueden ganar trabajando como camarero. Si en mi lugar, yo no encontrase trabajo y me ofrecen este último trabajando en una hamburguesería, lo aceptaría, con más o menos ganas, porque al menos puedes pagarte algo, y siempre digo que menos es nada.
Regla 6: Si metes la pata, no es culpa de tus padres. Cuando eres pequeño, echas las culpas a tus padres, les lloras, pataleas, o cualquier otra cosa por el estilo. Cuando eres una persona lo suficientemente madura, ¿de qué te sirve eso? . Tienes que saber qué ha sido lo que te ha llevado a meter la pata, y corregir ese error, para que no se vuelva a repetir lo mismo, no hay más que ver.
Con la regla número 7 también estoy de acuerdo, pues tus padres tienen que pagar tus cuentas, limpiar tu ropa y escuchar todas tus tonterías como bien se dice en la regla, y sí, antes de pelear con ellos y hablar demasiado, debemos encargarnos de nuestros deberes y si hay que recoger la ropa, se recoge; si hay que ayudar a tus padres a hacer algo en la casa, se hace (ya que la casa no es únicamente de tus padres, tú también vives en ella).
Siempre has querido ser el mejor de tu clase, pero poco a poco te han ido inculcando que eso no sirve de nada, que hay que observar tus logros e intentar superarse cada vez más, pero no se tiene que pensar en el compañero de al lado. Pues no, en la vida real no es así, tú luchas por ser el mejor al presentar un currículum, ya que puedes conseguir tu puesto de trabajo. Si no eres el mejor o el que presenta mayor número de conocimientos, la persona que te haya superado va a ser quien se lleve ese puesto y tú tendrás que intentarlo de nuevo probando en otro trabajo diferente.
La regla 9 es una de las pocas con las que no estoy de acuerdo. En principio quiero decir que es cierto que tu vida no se va a dividir en trimestres o semestres, pero tú te has de ganar con tu propio esfuerzo unas vacaciones, aunque no sean tan largas como desearías y sí que pueden ser en lugares lejanos.
Regla número 10: La televisión no es la vida diaria. Desde que nacemos y tenemos los sentidos lo bastante desarrollados como para observar programas infantiles, estamos viendo la tele. Cuando creces, ves programas que, si te paras a pensar, realmente no valen un duro. Y así constantemente estamos abducidos por una serie de mentiras que nos atraen a diario, que lo único que consiguen con ello es dinero, y nosotros perder la capacidad de reflexionar acerca de las cosas y simplemente dejarnos llevar por lo que oímos en esa especie de aparato, lo cual no sabes ni si es cierto. La televisión nos manipula. Pues cuando tenemos un trabajo, no podemos "disfrutar" de la televisión. En la vida diaria la gente tiene que trabajar y no puede gastar su tiempo viendo programas o sandeces, y aunque yo no sea una persona partidaria de la televisión, aunque sí la veo (una cosa no quita la otra), sé que es un poco agobiante llegar a tu casa y tener que acostarte porque estás cansado y no puedas relajarte tirado en el sofá con el televisor encendido.
Y la última regla, y no por ello la menos importante, dice que hay que ser simpático con los empollones. Sí, es cierto que puedes terminar trabajando para ellos, pero también es cierto que ellos no deben creerse mejores que nadie, porque tú puedes ser un suertudo o enganchado, que es lo que hay hoy en día, y tener un buen trabajo, y que el empollón de tu clase, por unos motivos u otros, aún no lo haya encontrado.
Para terminar afirmo que en general estoy bastante de acuerdo con Bill Gates, pero que, como es normal, hay algunas reglas que no me perecen que estén bien estructuradas, y que no complementa a las demás.