La más grande, Juana, se encargaba de ordeñar las vacas y traer la leche a la casa. Matilde, la mediana,recolectaba la cosecha y traía el agua del pozo,para toda la familia. Y la más pequeña de todas Luisa ayudaba a su madre haciendo las tareas del hogar, ya que su madre estaba enferma de osteoporosis. Manolo se encargaba de llevar las cuentas de la familia y de vender el trigo y algunos animales.
Todos los días iba al pueblo a vender los más frescos y jugosos productos que cosechaba.
Una noche tuvo que ir a llevar mercancía a la fiesta típica de la ciudad,la más importante de la comarca,a la cual asistían personas de todo el mundo, y cuando llego a casa a la mañana siguiente ,después de haber vendido la mayoría de sus productos y recaudar una buena cantidad de dinero,fue a contarle a su mujer lo bien que le había ido el negocio esa noche, y para su sorpresa,encontró a sus hijas llorando en la cama la muerte de su madre.
Él entró en depresión, y sus hijas no daban a basto con las tareas correspondientes,además el precio de los productos bajaba cada día más y no ganaban lo suficiente para mantener la finca y poder comprar más productos y animales.
Empezó a vender los animales, para poder hacer frente a la crisis, sus hijas buscaban otras alternativas para ganar dinero, pero nada funcionaba. Un día, llegó a casa de Manolo, un gran empresario que estaba dispuesto a comprarle sus tierras para montar una red privada de batidos y yogures, vendiéndolos baratos usando la peor calidad de productos posibles, Manolo estaba totalmente desacuerdo con esa idea ya que podía poner enfermo a mucha población tanto española como extranjera, pero no tenía otra opción. El empresario le propuso que trabajara para él, cultivando y manejando la tierra que tanto tiempo había cuidado, Manolo finalmente accedió, debido a que no tenía suficientes ingresos para poder alimentar a su familia.
Sus hijas y él recogieron toda la anterior cosecha y sembraron el producto “secreto” bajo el nombre de Hierbabuena, no porque supiera a hierbabuena sino todo lo contrario en realidad era una venta de productos en mal estado que como eran baratos los compraba todo el mundo.
Al final la policía tras una serie de investigaciones, desmanteló todo el proyecto de la empresa de batidos y yogures. Manolo declaró que era culpable de apoyar tal iniciativa, este fue condenado a 3 años de prisión. Sus hijas al estar solas tuvieron que armarse de coraje y hacer frente a los malos momentos que se avecinaban. Empezaron poco a poco, vendieron parte de las tierras que aún le quedaban, para comprar productos y cultivarlos para así poder finalmente ganar un poco de dinero y con ello poder sobrevivir. La cosa fue bien y en poco de seis meses, tenían el suficiente dinero para poder seguir comprando sus antiguas tierras y aumentar su negocio. Pasado dos años, tenían el capital necesario y pensaron en exportar sus productos al extranjero y convertirse en una empresa importante de España. Al final consiguieron su objetivo y las tres chicas, a pesar de los malos momentos pasados, consiguieron calificarse una de las mejores empresas que hasta el momento existían, bajo el nombre de “Las tres estrellas de Manolo”.
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