sábado, 8 de octubre de 2011

¿Una gran riqueza o simplemente nada?

Érase una vez una gran familia muy lujosa, con grandes riquezas, multitud de apartamentos, toda clase de oros... se podía decir que de todas las familias de esa época una de las más ricas era ésta, la familia de Jaime, un niño que por su cumpleaños, por navidad, por su día... siempre tenía los mejores regalos de la comarca y no le faltaba nunca bocado que llevarse a su boca, comía exquisitos manjares y por si faltaba poco al ser el niño más pequeño de su casa, era el más consentido y siempre pedía de todo, por lo que sus padres al poder concederle todos sus propósitos le compraban siempre los mejores regalos con tal de que Jaime fuese feliz. Eran dos hermanos más, una se llamaba Patricia, y el mayor de sus hermanos se llamaba José. Patricia era una chica muy buena y como tenía también siempre muchas cosas de gran fortuna pues cuando por la calle veía vagabundos o cualquier persona que necesitara ayuda, Patricia siempre le ayudaba y le ofrecía lo mejor de sus posesiones. Ella tenía muchas amigas que vivían de la pobreza y siempre le dejaba sus ropas, complementos, zapatos y le daba de los más fantásticos alimentos para que sus amigas fueran siempre igual de guapas que ella y tuvieran el estómago lleno.
Jaime, en cambio, era muy testarudo y mala persona con la gente que le rodeaba, siempre tenía amigos que fueran de su mismo estatus, nunca lo verían con una persona que no tuviera grandes fortunas y a los más necesitados, él y sus amigos se metían con ellos y les recordaba día a día las malas condiciones por las que tenían que pasar todos ellos a lo largo de su vida.
Por causas de la vida y porque el destino fue justo por algunas partes, en una gran parte de esta época la crisis se hizo aún más con todas las familias pobres que vivían en la miseria e incluso con la familia de Jaime. Por causas de falta de puestos de trabajo, falta de economía, cosechas fastidiadas por la sequedad de los campos... Como ya he dicho la crisis se apoderó de esta adinerada familia. Los primeros años que ésta duró, esta familia no notaba sus consecuencias con tal grado en la que la notaron a lo largo de unos añitos más pasados.
Cuando Jaime que era el que lo estaba superando peor vio que con el paso del tiempo cada vez su familia estaba cayendo aún más en la miseria no dudó un segundo en caer enfermo y estuvo ingresado durante unas semanas en el hospital para una gran mayor desgracia en sus padres.
Patricia no podía creer lo que estaba ocurriendo frente a la gran crisis que todo el país estaba sufriendo con mucha importancia incluso hasta para la salud de su pobre hermano. Pero ella sin embargo lo llevaba con una gran actitud positiva ya que ella hasta cuando era rica tampoco era una persona muy avariciosa y todo lo que podía lo ofrecía a los demás con facilidad, muchas personas quisieran ser de la misma condición de la que era Patricia.
Al cabo del tiempo la crisis poco a poco fue aumentando y ya los padres de Jaime no podían ni pagar a sus mayordomos, criados... por lo que cada vez más se estaban pareciendo a esas familias de las que tanto Jaime y sus amigos se metían con ellas, atosigando a los pobres hijos a escuchar sus despechos.
Jaime por fín fue recuperandose y salió sano y salvo del hospital donde todos los médicos le contaban todos los días a sus padres que su hijo no tenía absolutamente nada, sólo se sentía muy avergonzado en su colegio, puesto que esos niños con los que se reía tanto Jaime a su costa ahora eran ellos los que se reían de él y no tenía agallas de pisar el colegio.
Poco a poco esta familia se fue acostumbrando a lo que era vivir sin tantos lujos y podían ver cómo se podía vivir igual de feliz con o sin dinero. Jaime tuvo muchos más amigos, ya que se llevaba bien con aquellos pobres niños, que con el paso del tiempo quisieron perdonarle a Jaime y sus amigos todos sus reproches. Patricia, la niña buena de la casa, siguió con sus mismas amigas pero eso sí ahora todas ellas podían intercambiarse la ropa y sus complementos, estaban todas igualas en poder. Toda la familia integrada ya en la vida enfocándola desde la miseria, aprendieron la gran importancia de este cuento que es: ''No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita'' y ''El dinero no da la felicidad'', y esto lo pudieron comprobar ellos mismos cuando vieron que sin toda la fortuna que poseían antes, ahora eran igual o incluso más felices porque no tenían que compararse con los demás, todos eran iguales en poder.

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