Los últimos días de verano se pasan volando, y tú esperas con ansiedad (no sé si por ganas o por quitarte de encima el peso de esperar) que empiece el curso.
Yo, al ser de Paterna, me levanto el primer día y cojo el autobús para ir a Medina, un poco agobiada por no conocer apenas a la gente con la que voy a compartir este curso. Nada más llegar, me encontré con dos amigas que me comentaron que estaban en 1º de Bachillerato de Ciencias y me sentí más cómoda al saber que iba a estar con ellas, porque no me gusta llegar a un lugar y permanecer todos los días con las mismas personas que llevas viendo unos cuantos años.
Al entrar a clase, ves que más de la mitad son desconocidos y piensas, “a ver cómo me las apaño para hablar con ellos”, pero cuando menos te lo esperas, estás comentando cosas con los compañeros que tienes delante o con los de tu lado.
Con los temas de los profesores pasa algo parecido, muchos alumnos de Medina conocen a algunos de ellos y no tienen ningún tipo de problema a la hora de hablar, hacer preguntas o compartir ideas u opiniones, pero tú, que eres nuevo para todos, no te ves capaz de abrir la boca, hasta que te das cuenta de que tu compañero, también nuevo, está interviniendo en clase…, no puedes seguir siendo tímida el resto del año, ¡espabila!.
Hablando de las clases, los primeros días te dicen los profesores que hay un gran cambio de la ESO a Bachiller, lo mismo que te han estado diciendo el último año en la ESO todos los profesores que conocías y tú no sabes cómo vas a reaccionar cuando comiences a recibir el temario de las asignaturas, algunas de ellas nuevas, y lo primero que haces es prestar mucha atención a las explicaciones y comentarios del tema y apuntar todo lo que crees que es importante (aunque luego no sabes cómo encajar los apuntes que has tomado, ni siquiera si son importantes).
Poco a poco van pasando los días y observas que aquello a lo que tanto temías, se ha convertido en la rutina que lleva persiguiéndote la mayoría de tus años de vida. Te levantas temprano, llegas al instituto, te pasas seis horas y media esperando que den las dos de la tarde, vuelves a casa e intentas descansar. Así de lunes a viernes, donde empieza un fin de semana que esperas disfrutar, ya que en un abrir y cerrar de ojos te encuentras en la parada del autobús a las 7:30 de la mañana otra vez.
Y yo, espero que esta rutina que ha empezado hace poco la podamos llevar bien durante todo lo que nos queda de curso.
Yo, al ser de Paterna, me levanto el primer día y cojo el autobús para ir a Medina, un poco agobiada por no conocer apenas a la gente con la que voy a compartir este curso. Nada más llegar, me encontré con dos amigas que me comentaron que estaban en 1º de Bachillerato de Ciencias y me sentí más cómoda al saber que iba a estar con ellas, porque no me gusta llegar a un lugar y permanecer todos los días con las mismas personas que llevas viendo unos cuantos años.
Al entrar a clase, ves que más de la mitad son desconocidos y piensas, “a ver cómo me las apaño para hablar con ellos”, pero cuando menos te lo esperas, estás comentando cosas con los compañeros que tienes delante o con los de tu lado.
Con los temas de los profesores pasa algo parecido, muchos alumnos de Medina conocen a algunos de ellos y no tienen ningún tipo de problema a la hora de hablar, hacer preguntas o compartir ideas u opiniones, pero tú, que eres nuevo para todos, no te ves capaz de abrir la boca, hasta que te das cuenta de que tu compañero, también nuevo, está interviniendo en clase…, no puedes seguir siendo tímida el resto del año, ¡espabila!.
Hablando de las clases, los primeros días te dicen los profesores que hay un gran cambio de la ESO a Bachiller, lo mismo que te han estado diciendo el último año en la ESO todos los profesores que conocías y tú no sabes cómo vas a reaccionar cuando comiences a recibir el temario de las asignaturas, algunas de ellas nuevas, y lo primero que haces es prestar mucha atención a las explicaciones y comentarios del tema y apuntar todo lo que crees que es importante (aunque luego no sabes cómo encajar los apuntes que has tomado, ni siquiera si son importantes).
Poco a poco van pasando los días y observas que aquello a lo que tanto temías, se ha convertido en la rutina que lleva persiguiéndote la mayoría de tus años de vida. Te levantas temprano, llegas al instituto, te pasas seis horas y media esperando que den las dos de la tarde, vuelves a casa e intentas descansar. Así de lunes a viernes, donde empieza un fin de semana que esperas disfrutar, ya que en un abrir y cerrar de ojos te encuentras en la parada del autobús a las 7:30 de la mañana otra vez.
Y yo, espero que esta rutina que ha empezado hace poco la podamos llevar bien durante todo lo que nos queda de curso.
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